Cuando uno vive en otro país cada día recuerda olores y sabores de su tierra. Por ejemplo, las facturas argentinas. Un clásico de los domingos junto con el mate en familia.
También existen tortitas blancas. La misma base pero cubiertas con azúcar común que también son muy ricas. Según he leído, la repostería rural argentina de la antigüedad no era muy variada. Las tortitas negras, que ya existían a mediados de siglo XX eran muy apreciadas, muy buscadas entre el resto de panes dulces. En la actualidad, en las panaderías de Argentina hay una enorme variedad de facturas...entre ellas las tortitas negras y las blancas que continúan siendo muy apreciadas como acompañamiento del mate.
Receta para unas 15 tortitas:
Mientras se formaba el fermento, sobre la mesa de trabajo coloqué 500 gramos de harina de trigo común (no de repostería) en forma de corona. En el centro le agregué unos 100 gramos de mantequilla y 100 gramos de azúcar. Uní los ingredientes con las manos, volví a formar una coran y agregué el fermento en el centro. Fui incoporando la harina junto con 1 huevo entero, 1 cucharadita de miel, 1 cucharadita de esencia de vainilla y una pizca de sal. Amasé unos 5 minutos y formé un bollo. Luego la dejé descansar 15 minutos cubierta con un paño de cocina.
Pasado este tiempo estiré la masa con el palote y corté círculos de unos 5 cm de diámetro y 1 cm de espesor. Para esto usé un cortapastas de metal ya que no deforma los círculos.
Coloqué las tortitas en una fuente enmantecada y enharinada juntas entre sí, deben tocarse los bordes. Esto se hace para obtener el mismo formato que en las panaderías de Argentina. Es decir, tortitas de forma hexagonal.
Luego espolvorée las tortitas con harina y coloqué harina también en los huecos que hay entre unas y otras (gracias maBel por esta técnica). Con un pincel de los de cocina retiré el excedente de harina de encima de las tortitas. Cubrí con el paño de cocina y las dejé leudar en sitio tibio hasta que aumentaron el doble de su volumen.
Mientras preparé la cobertura de azúcar. Para elleo mezclé unas 10 cucharadas de azúcar morena....(yo usé azúcar de caña pero si están en Argentina puedes conseguir el azúcar negro) con 2 cucharaditas de harina.
Una vez que las tortitas ya leudaron humedecí la superficie con el pincel de cocina (puede utilizarse un roceador o pulverizador), sólo un poquito pero toda la superficie. Espolvorée generosamente cada tortita con el azúcar y volví a mojarlas con agua con la ayuda del pincel pero sin apoyarlo sobre el azúcar, sólo con gotas. Volví a espolvorear la superficie de las tortitas con la mezcla de azúcar y harina. Las coloqué en horno moderado (180 grados) 25 minutos). Listas para comer!
Y una vez sacadas del horno y listas para degustar con unos buenos mates...
Tamizar 500 gramos de harina junto con 4 cucharaditas de polvo para hornear y media cucharadita de sal fina. Poner en un bol y agregar 200 gramos de margarina cortada en trozos. Deshacer esta con las yemas de los dedos junto con la harina hasta formar migas del tamaño de granos de arroz. Unir la masa con 1 taza de leche fría y hacer un bollo sin trabajarla demasiado. Estirar con el palote dejándola algo gruesa y cortar medallones con un cortapasta liso. Disponer en una placa engrasada, pintar la superficie de cada tortita con leche y hacer adherir abundante azúcar negra. Cocer en horno caliente hasta que la masa esté cocida y el azúcar fundido. Retirar de la placa y enfriar.
Puse esos ingredientes en un recipiente y lo tapé con un platito para que formara el fermento. Es decir, hasta que se hace una capita de espuma en la superficie. Lo mejor es dejarlo en un sitio tibio.








































